Unidad Integrativa

Homeopatía

El médico alemán Christian Friedrich Samuel Hahnemann, penso que el origen de la enfermedad era una alteración de la fuerza vital del individuo y defiende que las enfermedades tenían unas características específicas asociadas a las características propias de la persona que las padece.

La teoría homeopática de Hahnemann está basada en lo que se conoce como Ley de los similares (similia similibus curantur), que establece que para suprimir una enfermedad o dolencia es preciso emplear una sustancia capaz de provocar los mismo síntomas en una persona sana pero, en este caso, la dosis debe ser mínima para cumplir el objetivo de sanar al afectado sin intoxicarle. El objetivo del tratamiento homeopático es que al administrar una dosis mínima al paciente se activen las defensas y la capacidad del organismo para mejorar su capacidad de lucha frente a la enfermedad.

Se tratan las enfermedades desde un punto de vista holístico y es una forma de tratar al paciente que se complementa con la medicina tradicional.

La homeopatía está especialmente indicada para tratar ciertas afecciones como cefaleas, trastornos digestivos y enfermedades de origen nervioso, además de estimular el sistema inmunitario para combatir enfermedades infecciosas. Sin embargo, no puede combatir el cáncer pero si junto con la acupuntura y otras terapias complementarias puede ayudar a mejorar la calidad de vida y hacer que terapias agresivas como la quimioterapia o radioterapia sean mejor soportadas.

Aunque tiene detractores que dudan de su efectividad y opinan que sus beneficios se deben al efecto placebo (mejora objetiva o subjetiva que experimenta un paciente tras la administración de un medicamento), los que llevamos muchos años usando esta terapia aseguramos por nuestra experiencia en adultos, niños y en mi caso particular también usado en animales, que su eficacia está comprobada y demostrada por múltiples trabajos. Además cuando está bien usada tenemos falta de toxicidad o efectos secundarios, que hacen que resulte apropiada para mujeres embarazadas, niños o ancianos.

En España los productos homeopáticos, deben ser prescritos por médicos y dispensados por farmacéuticos, están regulados por el Ministerio de Sanidad y Consumo (Real Decreto 2.208/94, de 16 de noviembre de 1994, publicado en el B.O.E. de 28 de noviembre de 1994).