Unidad Integrativa

Nutrición integral

Mediante la alimentación no solo se va a ayudar al individuo a perder peso. Existen muchas enfermedades relacionadas con la alimentación como pueden ser trastornos metabólicos, reumatológicos u oncológicos.
El objetivo es enseñar a la persona a alimentarse de forma sana y equilibrada. Intentando que la alimentación sea lo más natural posible y aportando aquellos nutrientes beneficiosos o eliminando aquellos perjudiciales para los casos concretos.
A veces será necesario suplementar la alimentación con suplementos como macronutrientes o micronutrientes, que ayudarán al individuo a conseguir el equilibrio y la salud. Mención especial tiene el uso de probióticos y prebióticos.

Se pueden realizar planes nutricionales para diferentes patologías como:

  • Alteraciones del peso: Previamente se realiza un estudio de la composición corporal valorando su porcentaje de masa grasa, masa magra y líquidos corporales. Para reducir grasa, ganar músculo y evitar una retención de líquidos excesiva es necesario un balance adecuado de nutrientes y un control calórico en base al consumo calórico que el paciente tenga a lo largo del día.
    Se realizarán análisis de sangre y se valorará de forma importante el sistema nervioso e inmunológico.
  • Protección hepática: El hígado entre sus múltiples funciones tiene la de depurar nuestra sangre y neutralizar las sustancias que resulten tóxicas. Sería aconsejado evitar todas aquellas sustancias que nuestro cuerpo no reconoce como propias y puedan estar saturando el hígado, como son aditivos, cafeína, pesticidas, grasas trans, alcohol ...
  • Patologías cardiovasculares: Es muy importante asesorar sobre hábitos de vida saludables, en patologías como hipertensión, hiperlipemia, la arteriosclerosis o infartos.
  • Sistema inmunológico: Se intentará corregir la alteración y equilibrar el sistema.
  • Procesos inflamatorios: La alimentación juega un papel importante en la regulación de la producción de prostanglandinas proinflamatorias y antinflamatoria.
    La inflamación crónica está estrechamente vinculada a multitud de enfermedades de carácter crónico como diabetes, obesidad, enfermedades auto-inmunes, reumáticas, psoriasis, cáncer o enfermedades inflamatorias intestinales.
    En estos casos solemos adecuar la dieta a la Zona.
  • Regulación de la microbiota intestinal: La composición de la dieta puede alterar el equilibrio gastrointestinal, provocando un cuadro de "disbiosis" que puede complicarse sucesivamente con cuadros más agudos como puede ser la infección por Candida.
    Existen suficientes evidencias científicas que ponen de manifiesto la estrecha relación entre enfermedades auto-inmunes, hipotiroidismo, obesidad, enfermedades inflamatorias, autismo, alergias, demencias...con la flora intestinal.